El Elvencimiento del Viernes se liquidó con un saldo levemente negativo del oscilador (-0,43) pero más de 100 puntos por encima del strike mínimo, lo que da idea del escuálido volumen de contratos negociados, situación que se repite de cara a Febrero. Ahora mismo andamos en -0.35, clavados en los 2300 puntos y haciendo caso omiso del repunte bursátil que ha animado a los índices europeos por puro mimetismo de los nuevos aires que soplan de ultramar.
En efecto, la fortaleza de los índices norteamericanos, a un paso de tocar otra vez máximos post-crisis, es ya lo único que impide a Europa entrar en barrena pero, lógicamente, no es suficiente para sacudirle la flojera al Dax, la modorra al Euro-Stoxx o la deprimente galbana al Ibex, un índice condenado que en ningún momento ha conseguido superar la media móvil de 200 semanas desde que la perdió de vista en Mayo de 2008, y que ahora mismo prosigue su implacable descenso 2000 puntos de vellón más arriba, un 25% en términos porcentuales.
¿Por qué estas divergencias? La respuesta es, básicamente, un 2 seguido de 12 ceros (2.000.000.000.000$) que es la diferencia entre el contador de la fotocopiadora de billetes verdes y de la de euros. Es evidente que tal derrama de liquidez no restaura la confianza, ni estimula la demanda ni espolea el crédito ni fomenta la inversión pero encarece los activos de riesgo, las materias primas y los bonos. Es muy difícil predecir cuál es el límite de la expansion cuantitativa. Quizá sólo la paciencia de una población empobrecida hasta la médula y armada hasta los dientes mientras la gran banca de inversión sigue durmiendo a pierna suelta, comiendo a dos carrillos y fornicando a calzón quitado. Vuelve el Antiguo Régimen.







